ARAGÓN ILUSTRADO.

TRASLÁDATE AL AÑO 1899.UN VIAJE POR NUESTRO PASADO,VISTO DESDE ARAGÓN. ......Desde el número 1 al 12.

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Semanario artístico-literario
Director de Aragón Ilustrado: Alberto Casañal Shakery
Propietarios del Semanario: Soteras y Monforte
REDACCIÓN Y ADMINISTRACCIÓN. Independencia, 29
Precio por número: 15 CÉNTIMOS DE PESETA

Mª. Ángeles Naval

El año 1899, el de publicación de esta revista aragonesa, contiene en sus guarismos la cifra de una concatenación histórica poco frecuente: al cambio de siglo que propicia, se suma el hecho de ser el año posterior al del desastre colonial español, el año en el que todas las fuerzas políticas, intelectuales o simplemente culturales corean lo que ya se
había denunciado con anterioridad a esa fecha: decretan insostenible la organización política del periodo restauracionista. Aragón Ilustrado.
Semanario artístico-literario apareció el primero de enero, en un contexto de euforia regional animada por la empresa política de Joaquín Costa y por las aspiraciones del mismo cariz de Basilio Paraíso. La fe en las fuerzas regionales animaba al lucimiento de los recursos materiales de centros como el Casino Mercantil o de empresas como la de Heraldo de
Aragón, la cual el mismo día uno de enero lanzó un número especial tan lujosamente ilustrado que, sin duda, eclipsó en parte la presentación de este semanario que nos ocupa, cuyo interés y novedad fundamental residía en los medios técnicos fotomecánicos de que hacía gala el taller de Soteras y Monforte, los propietarios de la revista........... continua
Tambien es visible el trabajo en su totalidad al final de este blog.

Begoña Gimeno Arlanzón

Begoña Gimeno Arlanzón
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M.ª Ángeles Naval

Progreso regional y nuevas fórmulas
periodísticas en Aragón ilustrado (1899)

M.ª ÁNGELES NAVAL ***

El año 1899, el de publicación de esta revista aragonesa, contiene en sus guarismos la cifra de una concatenación histórica poco frecuente:
al cambio de siglo que propicia, se suma el hecho de ser el año posterior al del desastre colonial español, el año en el que todas las fuerzas políticas, intelectuales o simplemente culturales corean lo que ya se
había denunciado con anterioridad a esa fecha: decretan insostenible la
organización política del periodo restauracionista. Aragón Ilustrado.
Semanario artístico-literario apareció el primero de enero, en un contexto
de euforia regional animada por la empresa política de Joaquín Costa
y por las aspiraciones del mismo cariz de Basilio Paraíso. La fe en las
fuerzas regionales animaba al lucimiento de los recursos materiales de
centros como el Casino Mercantil o de empresas como la de Heraldo de
Aragón, la cual el mismo día uno de enero lanzó un número especial tan
lujosamente ilustrado que, sin duda, eclipsó en parte la presentación de
este semanario que nos ocupa, cuyo interés y novedad fundamental residía
en los medios técnicos fotomecánicos de que hacía gala el taller de
Soteras y Monforte, los propietarios de la revista. En este número de Heraldo,
con portada estampada en color y dibujada por Dionisio Lasuén,
se recogieron autógrafos litografiados de las personalidades más relevantes
del periodismo, la cultura y la política nacionales, en los que responden
acerca de sus deseos para el nuevo año1. Éstos pueden sintetizarse en
las animadas palabras de Augusto Figueroa, tan emblemáticas de las aspiraciones
del momento: «Gente nueva, vida nueva, política nueva».

Aragón ilustrado surge en este contexto crítico en el que las conciencias
presienten la necesidad de lo nuevo. Afirmar sin ambages que

___________________________________________________
1)La pregunta lanzada por Heraldo de Aragón a la opinión nacional fue: «¿Qué piensa V., qué
teme, qué espera del año 1899?».
___________________________________________________


se trata de una publicación modernista podría conducir a error, a pesar
de que ya no están vigentes los planteamientos historiográficos que se
siguieron en los primeros trabajos sobre estas revistas2. No hay en Aragón
Ilustrado alardes de bohemia o de inconformismo. Sí hay, en cambio,
intención moralizante en los escritos, ausencia de misticismo, egotismo
o decadentismo. Es fundamental el tema aragonés, tanto en lo
literario como en lo gráfico y pictórico. De otro lado, la revista ensalza
el progreso y la modernización de la ciudad de Zaragoza a través de las
industrias prósperas (azucarera, centrales eléctricas) a las que publicita
con modernos fotograbados, dedicando algunas crónicas a los procesos
transformativos que realizan. También incluyen estos reportajes fotografías
de las plantas industriales y de las máquinas. Sin duda, como se lee
en una nota de la redacción en la sección miscelánea de «Cabos sueltos
», número dos: «El público, seguramente, ha de acoger con gusto
nuestra idea de dar a conocer las industrias aragonesas, que colocan hoy
muy alto el nombre de Aragón». Es Aragón Ilustrado una revista del fin
de siglo, una «revista literaria moderna», cuyos rasgos más característicos
en este sentido le vienen dados por el casticismo literario y el regionalismo3.


En el número uno aparece un inexcusable «juicio del año». Como
es de rigor en este género periodístico de almanaque, está escrito en
verso, en romance concretamente. Su autor, Gerónimo Vicéns, da cuenta
de las expectativas políticas del país, alude a la necesidad potencial
de un dictador, a la conveniencia política del regionalismo, a las perspectivas
que abrirá la futura Asamblea de las Cámaras de Comercio que
se celebrará bajo la presidencia de don Basilio Paraíso. Todo es tratado
con cierto humor y sacando a colación a los personajes de la actualidad
nacional y local: al alcalde Francisco Cantín, al jefe local de los
conservadores, Vara Aznárez («Varita»), al de los federales, Juan Pedro

________________________________________________________
2) Me refiero a la confrontación entre lo modernista y lo noventayochista presente en German
Bleiberg, «Algunas revistas literarias hacia 1898», Arbor, XI, núm. 36 (1948), pp. 465-480, y en Guillermo
Díaz-Plaja, Modernismo frente a noventa y ocho, lugar, editorial, 1951, pp. 20-45. En Aragón
no encontraremos una revista que se presente bajo la bandera de lo nuevo de la juventud que triunfa
hasta 1907: Azul (1907-1908), reeditada y estudiada por Jose Luis Calvo Carilla, Azul. Revista hispanoamericana
(ed. facsímil), Zaragoza, DGA, 1989.

3) Parafraseo el título de Geoffrey Ribbans, «Riqueza inagotada de las revistas literarias modernas
», Revista de Literatura, XIII, 25-26 (1958), pp. 30-47. En este artículo se analiza la última etapa
de una revista tan representativa del gusto burgués de la Restauración como es Madrid Cómico. Las
ambigüedades de esta revista, la convivencia de lo moderno con lo viejo son también un aspecto de las
revistas literarias del fin de siglo. María Pilar Celma Valero en Literatura y periodismo en las revistas
del fin de siglo. Estudio e Índices (1888-1907), Madrid, Júcar, 1991, incluye La Ilustración Española
y Americana, Madrid Cómico o Gedeón junto con Electra, Germinal o Helios. Los trabajos de José-
Carlos Mainer sobre las dos etapas de Revista de Aragón proporcionan los términos apropiados para
juzgar el proceso finisecular de la cultura en Aragón: Regionalismo, burguesía y cultura: «Revista de
Aragón» (1900-1905) y «Hermes» (1917-1922), Zaragoza, Guara, 1982, y «Sobre la Revista de Aragón
» (1878-1880)», Revista de Aragón (1878-1880). Edición microfotográfica, Teruel, Instituto de
Estudios Turolenses, 1989, pp. 3-18.
_____________________________________________________________

PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Barcelona, a Silvela y Gamazo entre otros. En el reportaje dedicado a
la Azucarera de Zaragoza, «Cómo se hace el azúcar», aparecen referencias
al desastre colonial, a personajes de la vida local: «¿Sabe Vd. que
resulta un procedimiento más confuso que una conferencia de Fajarnés?
». Hernández Fajarnés era el catedrático de Metafísica de la Universidad
de Zaragoza. Incluso se hace referencia a la «fermentación»
carlista:

— ... Ahora bien, el caldo o jugo que se obtiene, podría fermentar...
— ¡Naturalmente!... ¡Hoy todo se halla en fermentación!... Ya
sabrá V. que los carlistas...
En la primera de las crónicas de «El señor de Alfocea», que desde
el número dos se convertirá en sección fija con el título de «Paella zaragozana
», se toma como punto de referencia para la crítica política un
volumen del periodista republicano Joaquín Gimeno, publicado en 1887,
cuando era Gimeno director de La Derecha. El título del libro es Vamos
muy despacio. Este es un texto programático del regionalismo aragonés
escrito con vistas electorales en un momento en que se denunciaba como
insuficiente el aparente progreso que la paz y el orden de la Restauración
trajeran. Alberto Casañal en esta primera crónica lo toma como lema
para comentar el escaso progreso regional:

¡Vamos muy despacio!» así me decía ayer tarde un caballero en
la plataforma de un tranvía. Todo va despacio, efectivamente, ¿Pero qué
duda cabe de que en la capital aragonesa se ha progresado mucho? Desde
el año 85 (no hace falta ir más lejos) se han verificado seis o siete
matrimonios de más o menos conveniencia; se ha hecho general el uso
de boinas con visera entre los chicos de la créme; se han celebrado dos

o tres sesiones en el Ayuntamiento y los silvelistas y los castellanistas
están a partir un piñón.
Este es el tono en que las cuestiones de actualidad y las preocupaciones
regionalistas aparecen en Aragón Ilustrado: siempre de forma
que la crítica política sea evasiva e incluso conciliadora. Prevalece sobre
la denuncia el gusto que proporciona ver en letras de molde elementos
próximos y cotidianos, los modos de vida urbanos, burgueses, en una
ciudad conocida para el lector: los bailes del Circo y del Pignatelli, las
primeras sesiones de cinematógrafo al aire libre en las que se proyectaban
«vistas tomadas del natural» o los nuevos tilos y castaños del paseo
de la Independencia.

Las referencias a pensamientos o poses estéticas característicos del
decadentismo finisecular no son muy abundantes. En ocasiones aparecen
como una nota que recoge ideas sabidas que están en el ambiente.
Es el caso del artículo humorístico de Mariano de Cavia, «Crueles enigmas»,
en el que habla de los graves problemas que acarrean los tiempos:
la moda, las citas a ciegas... El texto se inicia aludiendo con cierta ironía
a las almas decadentes de poetas y lectores y a las filosofías de Paul
Bourget, el autor de Nuevos ensayos de filosofía contemporánea (1885).
En otras ocasiones aparecen narraciones en las que algunos personajes
presentan un perfil psicológico abúlico. El relato en primera persona de
Antonio Teixeira «Mi esclavitud» (7, 11-2-1899) dibuja un protagonista
aquejado, aunque muy trivialmente, de tedio y de falta de voluntad:

En resumen, éramos siete u ocho amigos uncidos media vida a la
mesa del café, con la voluntad prostituida porque se entregaba entera
al que la quería arrastrar con la promesa de una diversión cualquiera.

El ambiente moral del decadentismo o la espiritualidad apasionada,
exótica y pagana son objeto de un rechazo explícito. El cuento de Juan
Moneva y Puyol titulado «El pintor de santos» es un relato de ortodoxia
católica alejado de las promiscuidades piadosas finiseculares. El protagonista,
un pintor, va a casarse y va a abandonar la pintura de género
costumbrista que venía ejecutando. Tomará como modelo a su esposa,
lo que le permitirá reproducir el canon de las bellezas clásicas, de las
glorias griegas. La noche de bodas muere la esposa virgen y Baselga
hace exclamar al artista:

Colores de mi paleta, pinceles míos que quedasteis limpios y
puros, perdonadme, que no puedo cumplir lo que os prometí; pero no
quedaréis defraudados, yo os lo fío. Saldréis gananciosos: el modelo
es el mismo, lo traigo en el alma; la figura no será Minerva; ved ya el
lienzo tendido a lo largo; la muerte de la esposa virgen servirá de modelo
al Tránsito de la Virgen Madre. Quedaos en mal hora, Eliseo, Parnaso,
Olimpo de la celebridad pagana; ya no aspiro a las glorias sino
a la Gloria; ya no seré sino pintor de santos.

Lo moderno es una aspiración importante en la parte gráfica de la
revista y no sólo en la utilización de medios técnicos de reproducción
de imágenes como el fotograbado, sino también en el contenido de los
cuadros. Es de notar la estilización y el alargamiento de esa figura, musa
lirófora, que aparece en el número dos o el intento de consolidar una
sección bajo el título «Arte Moderno». La única muestra de este arte
moderno es el cuadro de Gárate del número siete, que nos ofrece el
aspecto galante, frívolo y cortés de cierta pintura que, pudiendo considerarse
de escenas contemporáneas, se inclina hacia una ambientación
arquitectónica exótica o antigua. Tal exotismo arquitectónico es patente
en el cuadro de Gárate reproducido en el número tres con el título «¡Que
se ahoga!».

La amalgama de todos los elementos comentados da por resultado
una publicación de inspiración regional aragonesa que se asemeja a la
revista ilustrada más exitosa de los últimos años del siglo, Blanco y
Negro.

UNA REVISTA ILUSTRADA ARAGONESA

Aragón ilustrado, siguiendo el modelo de la revista madrileña, aúna
los trabajos literarios con los pictóricos y gráficos, confiriendo a estos
últimos un papel muy relevante. La empresa de Soteras y Monforte consiguió
como colaboradores a los pintores y dibujantes más destacados
del momento en Zaragoza, tal y como hiciera el fundador de Blanco y
Negro en 18914. De precio y de formato similares, también Aragón ilustrado
pretende ser una revista popular, es decir económica5 y rentable.
Entre las novedades que en este sentido ofrece el semanario aragonés se
encuentra, como en Blanco y Negro, la publicidad ilustrada6.

El artículo de presentación a cargo de Mariano Baselga lleva por
título «¡Deo Gratias!», exclamación motivada por la aparición en Aragón
de una verdadera revista ilustrada:

Desconozco cuántos intentos de revistas ilustradas hubo hasta hoy
en Aragón; sé de cierto que ninguna cuajó ni pasó de intento.

Bastante ciertas son las palabras de Mariano Baselga. Bien es verdad
que entre las revistas románticas zaragozanas merece ser mencionada
El Suspiro, donde aparecieron litografías de una calidad reseñable7.
Con respecto al periodo posterior a la revolución del 68 y al fin de
siglo, sólo encontramos una revista que pueda considerarse ilustrada: se
trata del semanario católico El Pilar, publicado por el Arzobispado de
Zaragoza. Esta revista, fundada en 1883, va ganando calidad gráfica a
medida que finaliza el siglo. Los números especiales que confeccionó
para el doce de octubre a partir de 1900 constituyen el mejor ejemplo
aragonés de aplicación de los nuevos gustos de maquetación y enmarque
a la imprenta. En general, los intentos aragoneses de crear una
publicación ilustrada destinada a la venta y a ser un producto rentable
contaron con menos medios económicos que este semanario católico,

_________________________________________________________________
4)Cf. el catálogo Un siglo de ilustración española en las páginas de «Blanco y Negro», Zaragoza,
Iber-Caja, 1992.
5) La Ilustración Española y Americana costaba 10 pts. al trimestre; Blanco y Negro, 2 pts. y
Aragón ilustrado, 1,90 pts.

6) Sobre el fin del modelo empresarial de las grandes ilustraciones decimonónicas y el significado
de Blanco y Negro en la renovación del mercado de las revistas ilustradas véase: J. M. Desvois,
«El fin de las Ilustraciones: el caso de Madrid», en La prensa ilustrada en España. Las Ilustraciones
(1850-1920). Coloquio Internacional, Motpellier, Université Paul Valéry, 1996, pp. 343-348.

7) Cf. Antonio Gallego Gallego, Historia del grabado en España, Madrid, Cátedra, 1979.
________________________________________________________________________

representativo de la buena salud de la prensa católica durante la
Restauración. Uno de los antecedentes de Aragón ilustrado en este terreno
de la empresa editorial fue Semanario ilustrado (1893) que enseguida
pasó a denominarse España ilustrada, dirigida en ambos casos por Anselmo
Gascón de Gotor. Esta revista se imprimió primero en la tipografía
de Mariano Salas y los grabados procedían, según queda consignado en
el número cuatro, de Joarizti y Mariezcurrena de Barcelona y L. R. y Cia.
de Madrid8. Semanario Ilustrado se vendía a diez céntimos el número
suelto y se preciaba de ser «la publicación más económica de España».
Los grabados de esta revista son de escasa calidad y muchos de ellos los
vemos repetidos en otras publicaciones aragonesas como El Ateneo de
Teruel o La Campana de Huesca9. Los intentos de revistas ilustradas
fueron muchos: además de las mencionadas, puede destacarse La Esperanza
de Teruel, con ilustraciones de Salvador Gisbert, pintor que colaboró
en el Semanario Ilustrado de Gascón de Gotor y en El Ateneo. La
debilidad técnica de estas revistas hace que se presenten como un producto
ambiguo, por una parte quieren ser revistas gráficas, ilustradas, y
por otra parte esgrimen una defensa del periodismo literario, con un sentido
casi dieciochesco de lo que significa «literario» con referencia a un
periódico. Esta defensa es algo insustancial, pretende conferir vigencia
por razones de alta cultura, casi morales, a productos mal definidos o
insuficientes en su materialización:

Lo cierto es que así como va creciendo la popularidad e importancia
de los diarios noticieros y políticos, así disminuye el número de
lectores de los exclusivamente literarios, con gran mengua del buen
gusto de los habitantes de este país.

(...)

La gran crisis que están sufriendo los periódicos de la clase de
España Ilustrada hace que todos los que queramos defenderlos a sangre
y fuego estemos muy unidos y nos auxiliemos mutuamente10.

En el artículo de Baselga antes aludido se mencionan entre las causas
del fracaso de las revistas ilustradas las razones intelectuales, «la
repugnancia del pueblo a las letras». Pero además se subrayan las razones
técnicas:
____________________________________________________________________________
8) Cambió de imprenta primero a la de Nicomedes Francés y después a la barcelonesa de A. López
Robert. Puede verse el trabajo de Eudaldo Canibell, Heribert Mariezcurrena y la introducción de la Fototipia y el Fotogravat, Barcelona, La Academia, 1900.

9) Cf. Juan Carlos Ara, «Sinfonías legendarias en tono menor: La Campana de Huesca (18931895),
glorias y miserias de la primera y postergada revista ilustrada de la provincia», Alazet. Revista
de Filología, 7 (Huesca, 1995), especialmente pp. 15-21.

10) Federico Andrés, «Los periódicos literarios de Teruel», España Ilustrada, año II, núms. 1 y 2
(15 y 30 de enero de 1894), pp. 3-5.
___________________________________________________________________________

PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Porque otras carecían de personalidad y carácter, singularmente
en su parte gráfica. Faltas de elementos industriales como el grabado
y la fototipia vivían de la reproducción de obras de afuera y el molde
barato, usado ya y pisoteado por todas las prensas de las ilustraciones
europeas, era el único medio de amenizar con figuras artísticas aquellas
líneas prietas de prosa, o chorreando quintillas.

Aragón Ilustrado aparece justamente en este punto y lo que anuncia
en su primer número es que cuenta con taller editorial propio, el de
Soteras y Monforte, y que puede ofrecer litografías y fotograbados originales
y reproducir cualquier novedad artística gracias a estos medios
industriales. Esto resultó tan cierto como auguraba Baselga, y es precisamente
su condición técnica y el carácter empresarial de la publicación
lo que le da personalidad y la hace destacable en el devenir de las ilustraciones
decimonónicas aragonesas11. Esta revista trató de superar la
limitación de la impresión con una sola tinta y en el número diez incorpora
fotograbados en colores. Como es práctica habitual, en las reproducciones
se imprime el nombre del pintor, caricaturista, etc., que realiza
el dibujo original y el del taller de reproducción, pero no el de los artesanos
grabadores. Alberto Casañal, en su «Paella Zaragozana» del número
diez, informa del nombre del maquinista, D. Fernando Abadía y del
grabador, D. Mariano Capapé. La consignación de estos nombres es una
muestra más de la atención de la dirección y de la empresa de Aragón
Ilustrado a las cuestiones mecánicas.

Si de Blanco y Negro se ha llegado a decir que Luca de Tena la fundó
para dar cabida a un importante grupo de pintores y dibujantes del
momento12, de Aragón Ilustrado puede decirse que acogió a los más
importantes artistas que surgieron de la Escuela de Artes de Zaragoza.
Si la revista madrileña cuenta entre sus dibujantes, además del más asiduo
y conocido Ángel Díaz Huertas, con los pintores Joaquín Sorolla,
Juan Gris, Darío Regoyos o Manuel Perea, la zaragozana cuenta con
Juan José Gárate, Joaquín Pallarés, Dionisio Lasuén o J. Vila-Prades.
Entre los caricaturistas se encuentran A. Zuera, Ramiro Ros Ráfales o
José Ibáñez, quienes hacen en Zaragoza las veces de los más famosos

_________________________________________________________________________
11) Independientemente de las razones que condujeran a la desaparición de la revista, ésta perseguía
una rentabilidad no procedente de sus componentes artístico-literarios sino mecánicos: en primer
lugar, la promoción de la imprenta de Soteras y Monforte —véase el anuncio publicado en el número
cuatro—; y en segundo lugar, la explotación de las novedades técnicas al servicio de la publicidad.
Sobre el tratamiento artístico de la publicidad, cf. Manuel García Guatas, «La prensa: su utilización
como fuente para el estudio de la obra artística», Metodología de la investigación científica sobre fuentes
aragonesas (Actas de las IV Jornadas), Zaragoza, ICE-DGA, 1989, pp. 424-429. Sobre la temprana
utilización del fotograbado en Aragón y la relevancia del taller de Soteras y Monforte, cf. Alfredo
Romero, «Fotografía de prensa», Historia del periodismo en Aragón. Coord. por J. A. Dueñas Labarias
y Alberto Serrano Dolader, Zaragoza, Asociación de la Prensa de Zaragoza, 1990, pp. 160 y 161.

12) Cf. Pedro Gómez Aparicio, Historia del periodismo español. De la Revolución de Septiembre
al desastre colonial, Madrid, Editora Nacional, 1971.
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Mecachis, Sileno, Cilla o Xauradó en Madrid y Barcelona. Y es de notar
que, dentro de esta característica tan repetida, aunque no siempre cierta,
de la cultura en provincias, según la cual estas reproducen los avances
de las grandes capitales con un preceptivo retraso, hay que hacer
notar la elevada calidad de la réplica de Aragón Ilustrado. En el número
diez Aragón Ilustrado deja constancia de este deseo de parangonarse
con la primera revista española que imprimió el color en sus páginas:
Antonio Teixeira en «Un saludo a Blanco y Negro» cuenta una visita a
la redacción de esa revista en la que dice haber visto sobre una mesa un
ejemplar de Aragón ilustrado, al parecer elogiado por Royo Villanova.
Esta evocación insinúa la analogía de ambas publicaciones sugerida por
la contigüidad física que refiere la anécdota. La prensa local también
señaló la calidad de esta publicación, la cual permitía el parangón con
las revistas de Madrid. Diario de Zaragoza13 saludó así la salida de Aragón
Ilustrado:

INTERMEZZO

OLÉ LAS REVISTAS
Querido Alberto: ya he visto
el Aragón Ilustrado
paisanillo, te has portado
y bien puedes darte pisto
con Soteras y Monforte
porque sale una revista
que puede ponerse en lista
con las buenas de la corte.
Gárate es un buen pintor
que tiene mucho prestigio
tú escribes que es un prodigio
y eres un gran director
porque con tu buen sentido
haces plaza a gente nueva
en fin... ¡Hasta de Moneva
has sacado tú partido!

LOS RELATOS EN ARAGÓN ILUSTRADO

El grueso de la prosa publicada en Aragón Ilustrado corresponde a
relatos breves. Ya ha sido comentado el tono de las crónicas de Alberto
______________________________________________________________
13) Tito Lívido, «Intermezzo. Olé las revistas», 11-1-1899.
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PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Casañal, que a veces combinan prosa y verso y encuentran su filiación
literaria en las que escribió Fernández Bremón para La Ilustración Española
y Americana y, sin duda, en las que salieron de plumas muy próximas
al autor: la de Mariano de Cavia y la de Luis Royo Villanova, quien
en este momento era redactor-jefe de Blanco y Negro14. En los números
ocho y nueve se publican algunos artículos de opinión y fragmentos de
un par discursos. Esto, además del texto inaugural y las notas de la redacción
y de una crítica literaria de Mariano Baselga, constituye el total
de la prosa no narrativa de la revista.

El cuentista más asiduo es Juan Moneva y Puyol. Sus relatos son de
corte realista y temáticamente pueden definirse como de costumbres burguesas
o contemporáneas15: la educación de los hijos («La verdad»), la
elección de esposa («Los papeles); la neurastenia es el asunto de «Panacea
o el Doctor Saturno», donde se habla de un artista y de un arte enfermos.
Determinado tipo de pintura es consecuencia de una patología nerviosa:


Prevaleció mi primer diagnóstico; aquel era un problema de nervios
[...]. Era cosa de estudiar sus cuadros: no había en ellos sino asuntos
tristes, episodios crueles o desgarradores. La mitología era su fuerte
pero sin salir de lo terrorífico.

En relación con las teorías sobre la patología del genio artístico que
están tras el personaje de Moneva, este parece concluir que el tiempo
—el Dr. Saturno— hace que pasen la inspiración angustiada o la pasión
por las mujeres ideales e imposibles.

Antonio Monpeón Motos y Juan Fabiani con sus cuentos «Amor
que mata amor» y «¿Me conoces?» se adscriben también a este ámbito
de las costumbres contemporáneas, si bien el segundo presenta el día de
carnaval como el día del desengaño en un remedo estilístico del «Ya te
conozco» de Mariano José de Larra en «La Noche Buena de 1836» y,
por tanto, con un patetismo que excede la moralina de Moneva o de Monpeón
Motos.

Algunos cuentos de Moneva son de inspiración costumbrista en el
sentido más genuino del término: «El concierto universal» evoca las
hogueras de San Antón, y «A nueve cuadernas» es una escena ambien

___________________________________________________________________
14)Cf. M.ª Ángeles Ezama, «Un periodista aragonés en Madrid: Luis Royo Villanova, redactor-
jefe de Blanco y negro. 1892-1900», en M.ª Ángeles Naval (coord.), Cultura burguesa y letras provincianas.
Periodismo en Aragón (1834-1936), Zaragoza, Mira Editores, 1993, pp. 177-198.

15)M.ª Ángeles Ezama en su estudio del relato breve, El cuento de la prensa y otros cuentos,
Zaragoza, Prensas Universitarias, 1992, p. 60, comenta que en el relato finisecular aparecen como protagonistas
muchos tipos que ilustran las colecciones de costumbres. Asimismo señala la circunscripción
preferentemente mesocrática de los mismos. En la p. 88 escribe: «Podríamos referirnos al relato
corto de estos años como cuento de costumbres contemporáneas, ya que el cuento asume la temática
contemporánea que antes era privativa del cuadro costumbrista».
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tada en la feria de roscas y roscones del día de San Valero en Zaragoza.
Estos relatos conectan con la exigencia del regionalismo finisecular
pujante de crear una literatura aragonesa. Con todo, Moneva no abandona
lo moralizante o lo didáctico por la exposición de lo castizo o regional16.
Estos cuentos de Juan Moneva resultan acartonados por la necesidad
de moralizar. Quizá el que más claramente desvele las deficiencias
de esta narrativa excesivamente alegórica sea «Otelo» en el número tres.
En general, el relato de Moneva queda fijado en unos esquemas narrativos
desfasados. Sirva como ejemplo la observación del uso que hace
Moneva de la primera persona, recurrente en todos los relatos que publica
excepto en «Los papeles» y «El concierto universal». La ficción de
un relato autobiográfico tiene una función primitiva, quizá clásica, al
servicio de la verosimilitud y de la moralización. La primera persona refuerza
el sentido didáctico de escarmiento que el autor pretende presentar
ante el lector.

En Aragón Ilustrado, lo castizo regional, como testimonio de un
estadio del gusto característicamente finisecular, queda reflejado por los
relatos de José Gascón Marín, Manuel de Lasala y, sobre todo, Alberto
Casañal. Aunque el baturrismo típico de éste último tiende a expresarse
en romances narrativos.

Otro tipo diferente de prosa narrativa es la que ensaya Pedro Mata al
escribir «En el real». Este conocido escritor de novela rosa, que tuvo vinculaciones
con los poetas modernistas de signo estetizante y escribió un prólogo
a La otra de Rafael Pamplona17, presenta una descripción del Teatro
Real de Madrid en la noche de carnaval momentos antes de que comience
la representación. No hay relato, sólo presentación de un ambiente decadente,
es decir, descripción, en la que se intenta hacer un uso sensorial y
pictórico de la prosa.

Enrique Lozano fue un prestigioso periodista, director del Diario de
Avisos de Zaragoza en enero de 1899, que como escritor se había dado
a conocer en las páginas de La Derecha en los primeros tiempos de Joaquín
Gimeno, cuando saltaron a la palestra de la cultura local Luis Royo
Villanova, Luis Ram de Viu y Emilio Alfaro Malumbres, con quienes
colaboró en las veladas poéticas del Ateneo del año 1884 y publicó su
poema Rosina18. En Aragón Ilustrado presenta dos cuentos, «Héroes
anónimos» y «La hija de la muerta». Con este último deja constancia del
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16) M. A. Ezama, op.cit., p. 89, señala que el relato entre 1890-1900 obedece a «una finalidad
utilitaria de instrucción moral» como señalan las preceptivas.

17) Cf. José Luis Calvo Carilla, El Modernismo literario en Aragón, Zaragoza, Institución «Fernando
El Católico», 1989, pp. 157-183.

18)Cf. M.ª Ángeles Naval, «Poetas aragoneses de la Restauración», III Curso sobre Lengua y Literatura
en Aragón (siglos XVIII-XX), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1994, pp. 63-84.
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PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

gusto por la delectación macabra de su tiempo, tan llena de tópicos románticos
y folletinescos19. En este mismo ámbito destaca el cuento de
Rafael Urbano, «La Venganza». Lo más original del cuento es la forma
elíptica y fragmentada en la que presenta una historia de venganza, que
comprende varios años, resumida en tres breves momentos y un final de
dos líneas que aproxima el relato a lo fantástico.

Rafael Urbano, publicista colaborador de La Derecha, se manifestó
en contra de las posturas estéticas decadentes por considerarlas contrarias
a cualquier idea de regeneración y progreso20. El cuento de Rafael
Urbano «Oto-Müller y Cia.», que contiene una burla acerca del
sublime acto del suicidio, manifiesta una actitud antidecadente que fue
común a varios jóvenes modernistas aragoneses y prefigura posteriores
posturas canalizadas por las revistas Lealtad y Juventud21.

El tema del joven que pretende ser escritor o al menos ganarse la
vida escribiendo en los periódicos es no sólo frecuente en los relatos,
novelas y poemas del siglo XIX, sino emblemático del proceso de inserción
social que siguieron las letras en el pasado siglo: desde Mariano
José de Larra hasta D. Ramón del Valle-Inclán pasando por Del periodismo
y la política de Ciges Aparicio, centrado en parte en el ambiente
periodístico zaragozano que nos ocupa, la relación del artista con el mercantilizado
mundo del periódico es motivo de numerosos escritos. Este
es el asunto del relato de Rafael Urbano, «La aparición de Rodríguez (de
sus memorias íntimas)».

La mala política, las diferencias de clase, las tensiones entre los
partidos políticos burgueses y proletarios están presentes en Aragón Ilustrado,
pero lo están en unos términos que apenas hacen aceptable el uso
de la palabra «germinalismo» para referirse a esta temática. El relato de
Manuel Lasala Llanas, «El principio de autoridad», que hace referencias
al descontento popular y manifiesta desacuerdo con los que en el
relato se denominan «logreros del erario público», no supone más que
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19) Enrique Lozano escribió alguna poesía de inspiración fúnebre como «En el cementerio», La
Derecha, 2-11-1881. Es el mismo Sr. Lozano que participó en la velada necrológica del Ateneo en
memoria de Emilio Alfaro y Malumbres, 1887. Cf. Inocencio Ruiz Lasala, Bibliografía zaragozana del
siglo XIX, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1977, p. 270, donde se le confunde, sin que
esto obre en menoscabo de esta obra, con Ricardo Lozano.

20) Cf. «Crónica literaria», La Derecha, 12-IX-1898, apud J. L. Calvo Carilla, El modernismo literario
en Aragón, cit. Supra, p. 69.

21) Esta evolución de la juventud modernista zaragozana hacia un casticismo de derechas conectado
con los planteamientos mauristas se dibuja con preclara ingenuidad en las memorias de Miguel
Sancho Izquierdo: Zaragoza en mis memorias (1899-1929), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico
», 1979. Es, por otra parte, rasgo general de la evolución de las posturas regeneracionistas. Ya sea
en la reinterpretación posterior de algunos postulados costistas, ya en la evolución ideológica de los
propios regeneracionistas, como es el caso de Maeztu. En este sentido es fundamental el estudio de
Juan-Carlos Ara, Del modernismo castizo, Zaragoza, PUZ, 1996. Cf. también Cecilio Alonso, «Aspectos
literarios del primer regeneracionismo (1890-1901)», Alazet, 9 (1997), pp. 9-33.
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M.ª ÁNGELES NAVAL

conectar con las aspiraciones generales del regeneracionismo, de signo
pequeño-burgués. Por algo este relato se subtitula «cuento baturro», con
lo que su crítica puede subsumirse bajo la reivindicación regeneracionista
y regionalista aragonesa de estos años. El tema de Cuba aparece
en el cuento de Enrique Lozano «Héroes anónimos»: «Ya considero yo
[...] que los desastres de España son para llorados por los hombres». Tras
este alarde épico que evoca el sunt lacrimae rerum virgiliano, la anécdota
del cuento es trivial y, sobre todo, deja a salvo las conciencias de
los acomodados: ha muerto en Cuba un héroe anónimo, uno que fuera
hijo de la calle, que salvó a una baronesa de morir ahogada, que fue
dotado por la familia de esta y que marchó a Cuba impulsado, según
cuenta esta historia, por su afición al mar y al agua.

LA POESÍA Y LOS POETAS

Aragón Ilustrado presenta bajo la forma del verso una gran variedad
de tonos y temas que no encajan generalmente con el sentido exclusivista
que hoy damos a la poesía, entendido este término como una
denominación genérica. En cambio, la proliferación de firmantes de versos
y la promiscuidad de los asuntos tratados es perfectamente coherente
con el uso que la sociedad de la Restauración hizo del verso, objeto de
consumo en veladas, teatros, revistas y diarios22.

En nuestra revista el verso es vehículo de expresión generalizado
para los relatos de tema castizo regional23: Juan Pedro Barcelona,
«Rediez, qué juada»; Sixto Celorrio, «Cuento baturro»; Alberto Casañal,
«Escenas del mercado», «La luna en peligro» o el romance que dedica
al pintoresco aspecto de la Plaza de la Seo el día de San Valero. No
sólo el casticismo se expresa en verso, también hay algunos poemas que
construyen escenas contemporáneas no necesariamente regionales: Sixto
Celorrio, «La patrona de mi pueblo»; Mariano Berdejo, «Repatriado
»; Alberto Casañal, «Después del estreno»; Julio Martínez Lecha,
«Quién lo creyera», de ambiente rural, o «La vida vulgar».

La poesía narrativa de temática contemporánea fue muy cultivada
en el último cuarto del siglo XIX. El modelo de esta poesía narrativa se
encuentra en los «Pequeños poemas» de Campoamor y en los «Poemas»
_______________________________________________________________
22) Cf. Marta Palenque, Gusto poético y difusión literaria en el Realismo español, Sevilla, Alfar,
1990.

23) No pretendo entrar en la discriminación del límite de los géneros poético-narrativos. Cf. M.ª
Ángeles Ezama, El cuento de la prensa y otros cuentos, cit. supra, pp. 41-83. En lo referente a los cuentistas
aragoneses y al casticismo en sus textos, cf. de la misma autora, «Cuentistas aragoneses (1910):
regionalismo y nacionalismo literario», Rolde. Revista de cultura aragonesa, 58-59 (octubre 1991), pp.
33-44.
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PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

de Gaspar Núñez de Arce. Lejos de la temática legendaria del romance
romántico y lejos del tono épico, estos poemas, Maruja o El tren expreso
por ejemplo, incorporan la temática, el ambiente, los motivos y los
protagonistas del mundo contemporáneo. Como sucede en los textos de
estos autores mencionados, son muy frecuentes los temas y motivos
románticos. Véase el romancillo hexasílabo de Agustín Yanguás Alcayde,
«La niña enferma», en que se cuenta la muerte por amor de una chiquilla,
o, del mismo autor, el relato de un desengaño progresivo causante
de un dolor creciente contenido en el poema «En el baile». Los
restos románticos son abundantes en la poesía española del último tercio
del XIX24. En Aragón Ilustrado el poema «Fragmento» de Francisco
Aguado Arnal testimonia la pervivencia incluso estilística de lo romántico,
ya con sesgo esproncediano, ya becqueriano. El conjunto artístico
de la página en que se publica este «Fragmento» ofrece en sí un aspecto
romántico: el contraste de claroscuro, la fuerza de los elementos de la
naturaleza, del mar y del viento, o el precipicio sobre el mar son representaciones
que intentan transmitir un sentimiento de lo sublime característicamente
romántico. En este sentido las fotografías reproducidas bajo
el rótulo de «Aragón artístico y monumental» también anotan la pervivencia
finisecular de lo pintoresco y de lo sublime, así como de la pasión
historicista y nacionalista, también románticas en su origen. Las fotografías
de las cataratas y grutas del río Piedra, que también figuran en
Aragón Ilustrado, constituyen un motivo típicamente sublime, desde la
evocación gráfica del Aragón romántico de Quadrado hasta estos últimos
años del siglo25. El soneto de Manuel Lassa y Nuño, «El río Piedra»,
que acompaña al fotograbado del número once, deja ver la pervivencia
de este descriptivismo, además de cierta indolencia moral finisecular y
un apego a lo académico, a lo escolar en el desarrollo excesivamente
conceptual del soneto. No obstante lo dicho, este tipo de manifestaciones
fotográficas conectan con nuevos gustos ocioso-culturales del fin de
siglo: el excursionismo y la fotografía de aficionados. Ambas actividades
fueron promovidas en Zaragoza por el Ateneo Científico y Literario26.
La exhibición en la revista de estas joyas o riquezas regionales,
con o sin correlato lírico, forma parte del fondo regeneracionista general
de la publicación y más concretamente en el caso del río Piedra, al
que se dedica mayor atención que a otros parajes aragoneses, pues

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24 )Joaquín Marco ha publicado «El tren expreso y el falso realismo de Campoamor», Revista de
literatura, XXIII (1963), pp. 107-117. Las reflexiones que se hacen en este artículo podrían extrapolarse
a otros textos del periodo.

25) Cf. de Jesús Rubio, «Aragón romántico entre lo pintoresco y lo sublime», III Curso sobre Lengua
y Literatura en Aragón (siglos XVIII-XX), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1994, pp.
35-62.

26) Cf. Francisca Soria, El Ateneo de Zaragoza (1864-1908), Zaragoza, Institución «Fernando El
Católico», 1993, pp. 239-253.
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M.ª ÁNGELES NAVAL

conecta con el proyecto empresarial de explotar turísticamente el lugar y la
hospedería27.

Sucede en la prensa decimonónica y de forma muy particular en la
revistas culturales de la Restauración, valgan La Ilustración Española y
Americana, Madrid Cómico o Blanco y Negro, que la poesía se incorpora,
no en función de sí misma, sino atendiendo a otros componentes
que en lugar de líricos o poéticos son periodísticos. En el caso de Aragón
Ilustrado estos factores son lo informativo y lo comercial28. El factor
informativo o, de modo general, aquellos aspectos de la revista que
conectan con la actualidad, explica, por ejemplo, las cuartetas de Alfonso
de Sola en «Infeliz Neptuno», dedicadas al traslado de la zaragozana
fuente cuyo grupo escultórico reproduce la imagen de la mencionada
deidad. Lo mismo cabe decir de los versos que se publican en el número
diez con motivo del carnaval o de los poemas de Alberto Casañal titulados
«Año Nuevo, vida nueva» y «Juguetes», traídos al hilo de Año
Nuevo y Reyes respectivamente.

Dejando al margen la utilización de coplas y otras estrofas en secciones
publicitarias, la poesía en Aragón Ilustrado tiene sentido comercial
en cuanto consigna la firma de los poetas locales más prestigiosos
del momento. La imagen del escritor famoso, evocada por la firma que
aparece en un poema, tiene un indudable valor comercial. Del mismo
modo funcionan en la revista esos fragmentos en verso colocados al pie
de las caricaturas de «Aragoneses ilustres»29.

La forma poética más genuina y también la más abundante en Aragón
Ilustrado son los cantares. En general, se presentan en forma de
cuarteta, pero también hay tercetos y seguidillas simples. Encontramos
cantares como los de Emilio Ester Rubira o Rogelio Maestre en la línea
de la poesía popular instaurada por Antonio de Trueba y Ventura Ruiz
Aguilera y consagrada por Augusto Ferrán: de carácter lírico con temas
como la inefabilidad del sentimiento, la pena negra o la belleza femenina
sobrepujada en términos conceptuosos. Mariano Berdejo publica unas
«Humoradas» que, en puridad, no se corresponden con el género acu

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27) En relación con el proyecto empresarial de Río Piedra, véanse las referencias aducidas por
Jesús Rubio en el citado artículo. La relación del regeneracionismo aragonés con el desarrollo empresarial
e industrial ha sido puesta de relieve por Carlos Forcadell, «La prensa en Aragón durante la Restauración.
Una aproximación al regeneracionismo desde Teruel», Cultura burguesa y letras provincianas,
cit. supra, pp. 239-254.

28) Para Bernard Barrère, «se puede considerar un diario como la reunión de tres elementos o parámetros:
lo político, lo informativo y lo comercial», apud «¿Polisemia de la prensa? Variante e invariante
», Metodología de la historia de la prensa española, Madrid, Siglo XXI, 1982, p. 248.

29)Cf. María Ángeles Naval, «Los valores del verso: ideología, actualidad, propaganda y poesía
en un diario tradicionalista zaragozano (El Intransigente, 1884-1887), Jornadas sobre prensa y sociedad,
Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1991, pp. 201-211. Aquí puede verse un ejemplo de cómo
analizar la relación de la poesía con esos componentes periodísticos que señalaba Barrère.
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PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

ñado por Campoamor, sino con este tipo de cantar. Ester Rubira o Mariano
Berdejo son poetas que se circunscriben al ámbito del modernismo
aragonés. El primero de ellos continuará publicando sus cantares en los
años veinte, tras los episodios de Lealtad y Juventud.

Con el fin de siglo la poesía popular, exaltada durante toda la centuria
como la verdadera poesía, la del sentimiento, se identifica con poesía
regional. Pensemos en Medina Vera o en Gabriel y Galán. En Aragón
los poetas comienzan a ensayar una poesía típicamente aragonesa y
el cantar se hace baturro. En Aragón Ilustrado se anuncia la aparición
de un libro de cantares emblemático en este sentido: Cantares baturros
de Alberto Casañal. De estos cantares publica algún anticipo en la revista
de su dirección. Este cambio de gusto ya quedaba reflejado en los premios
de los Juegos Florales y en las publicaciones de Sixto Celorrio.
Estos cantares se diferencian de los sentimentales en el cambio del nivel
de lengua, que en los baturros se adscribe a un registro coloquial,
cuando no vulgar. También se diferencian en la selección léxica, que
busca términos vinculados al mundo rural en prueba del carácter agrarista
del regionalismo aragonés. Se diferencian, por último, en el ensayo
de una fonética, e incluso una sintaxis que se pretenden aragonesas
pero no son sino la asunción de algunos vulgarismos al servicio de la
construcción de un tipo literario: el baturro30.

REGENERACIONISMO Y REGIONALISMO

Las preocupaciones educativas y la necesidad de una regeneración
en la política nacional hacen acto de presencia en esta revista con más
fuerza que las cuestiones estrictamente locales, a pesar de que la política
municipal se alude en algunas «Paellas» de Casañal. La necesidad de
transformar las estructuras de producción y de trabajo, así como la
conveniencia de una modernización técnica están presentes en los artículos
de tema industrial de los números uno, dos y seis y, de forma muy
especial, en los números ocho y nueve, dedicado el primero a la
Asamblea Nacional de Productores y el segundo a la memoria de D. Bruno
Solano y a la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Sin mencionar
que la forma en que se materializa la revista y la propaganda que hace
de sí misma conectan con estas proclamaciones en favor del progreso técnico.

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30) Cf. José María Enguita, «Algunas consideraciones fonéticas sobre las coplas de la jota aragonesa
», Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez, Zaragoza, Universidad de Zaragoza,
1986, pp. 1.241-1.258.
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M.ª ÁNGELES NAVAL

Esos dos números de carácter monográfico antes mencionados insertan
a Aragón Ilustrado decididamente en las filas del regeneracionismo.
La portada del número ocho dibujada por Vila-Prades da cuenta emblemática
del tono con que vivieron en Zaragoza el acontecimiento de la
Asamblea de Productores las fuerzas del progreso regional, no alineadas
con los partidos turnantes31. Esto es lo que ofrece la cubierta: un
joven con traje regional avanza en el centro de la página con una azada
en una mano y en la otra una bandera, supuestamente la española, en
que se lee «protección». Horcas, hoces y otros aperos hacen referencia
a las fuerzas productoras que invoca la Asamblea. En la parte inferior
derecha, el escudo de Aragón.

En las páginas interiores se recoge todo el entusiasmo que la empresa
de Costa tenía en un principio, tras la publicación de su programa-
manifiesto en noviembre de 1898, la celebración de la Asamblea Nacional
de Cámaras de Comercio en diciembre y el proyecto de celebración
de la Asamblea Nacional de Productores del 15 al 20 de febrero de 1899
en Zaragoza. Después vinieron las pugnas políticas entre Santiago Alba
y Basilio Paraíso de un lado y Costa de otro, así como el agostamiento
político de la Unión Nacional32. El número de Aragón Ilustrado salió a
la venta antes de la finalización de la Asamblea y los artículos que publica
son reflexiones previas a la misma. Joaquín Gimeno Rodrigo, vinculado
al republicanismo de derechas y representante de la Cámara Agrícola
de Zaragoza en la Asamblea, advierte sobre la inviabilidad política y,
por tanto, la ineficacia de una unidad basada exclusivamente en intereses
económicos, no políticos. Mariano Baselga, que explica «El porqué
de la Asamblea de Productores», se muestra fervoroso con esta que considera
actuación fundamental de las fuerzas de la regeneración: «La rebelión
del buen sentido contra una injusticia económica que pone los intereses
de la nación en manos de quien ningún interés mancomunado tiene
con el trabajo, que es la riqueza, la sangre del país». También aflora en
el verbo ampuloso de Baselga el orgullo local por el protagonismo de

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31) Por supuesto que no hubo unanimidad en torno a este proyecto que, en febrero de 1899, aún
era fundamentalmente costista. El partido republicano posibilista a través de su órgano La Derecha se
mostró más o menos objetivo dando cuenta de los acontecimientos y del contenido de la Asamblea.
Esto lo hizo la práctica totalidad de los diarios. Si bien el conservador y muy religioso Diario de Zaragoza
se muestra totalmente hostil al proyecto de Costa, que en palabras del cronista humorístico-político
«Tito Lívido» es una ingenuidad y, según la redacción, la Asamblea en su totalidad un fracaso. El
Diario de Avisos de Zaragoza, decidido entusiasta del proyecto de Costa, publicó un número especial
ilustrado narrando los antecedentes de la actual Asamblea y, por tanto, dedicado a la Cámara Agrícola
del Alto Aragón. Finalmente disputa con el Diario de Zaragoza por la valoración que este hizo de
la clausura de la Asamblea.

32) Cf. G. J. G. Cheyne, «La Unión Nacional: sus orígenes y su fracaso», Actas del segundo Congreso
Internacional de Hispanistas, Nimega, Instituto Español de la Universidad de Nimega, 1967, pp.
253-263. Reproducido en Joaquín Costa, el gran desconocido. Esbozo biográfico, Barcelona, Ariel,
1971.
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PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Zaragoza: «Qué dichoso y lleno de alegría fuera el día de su Asamblea
para todo español honrado y qué orgullosa nuestra ciudad, si a más de
sus insignes títulos pudiera ostentar el de piedra primera de la regeneración
nacional».

Joaquín Costa también hace acto de presencia en este número con
un autógrafo de veinte líneas en el que lo más curioso es el título,
«Mesianismo». En este fragmento se recoge la consigna que está en la
prensa aragonesa y nacional desde el año anterior: el gobierno del país
es ajeno al país mismo. El título del texto de Costa no hace referencia a
la regeneración del país, sino a su salvación. Este «Mesianismo» nos
permite entroncar el discurso regeneracionista con un pensamiento finisecular
que supera lo regional y lo nacional: la constatación de un estado
de decadencia hizo que proliferaran en Europa las visiones apocalípticas
y, simultáneamente, teorías redencionistas33.

Aragón Ilustrado, en su condición de revista gráfica, da cuenta de
este acontecimiento a través de litografías y fotograbados que reproducen
la «Llegada a la Estación del Norte de la Cámara Agrícola del Alto
Aragón» a la manera de esas crónicas litografiadas que tanto gustaban
en La Ilustración Española y Americana. También reproduce fotograbados
de las nuevas y lujosas instalaciones del Centro Mercantil que
acogió a la Asamblea34.

El regeneracionismo aragonés tuvo la impronta pedagógica instalada
en el pensamiento liberal español por el krausismo y el krausopositivismo,
así que la preocupación por el progreso económico y la regeneración
política se acompañan con el impulso dado a las enseñanzas
técnicas o profesionales. El artículo inaugural de Mariano Baselga confiere
a la revista un fin de utilidad para los operarios y artesanos y se
propone ofrecer dibujos de motores o plantillas para la confección de
herramientas u objetos. El número nueve deja constancia de este interés
por la enseñanza de las artes y las ciencias aplicables a la industria al
dedicar una necrológica al profesor Bruno Solano que excede con mucho
las dimensiones de estos homenajes para convertirse en propaganda y
celebración de la Escuela de Artes y Oficios.

Es Aragón Ilustrado un episodio del regeneracionismo cultural en
Aragón. En esta revista lo literario y lo artístico están al servicio de un
fin que los excede: la constatación y el impulso del progreso regional.
Significativa es a este respecto la reseña que Mariano Baselga hace del

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33) Cf. Hans Hinterhäuser, Fin de siglo. Figuras y mitos, Madrid, Taurus, 1980 (1.ª edición de
1977).

34) Sobre la historia de este Centro, vid. José Blasco Ijazo, Centro Mercantil, Industrial y Agrícola
de Zaragoza. Interesante historia de sus ciento trece años vividos, Zaragoza, Publicaciones de «La
Cadiera», núm. 242, 1971.
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M.ª ÁNGELES NAVAL

libro de José M.ª Matheu, Marrodán primero, continuación de El Santo
Patrono publicado en 189735. Esta reseña, aparecida casi dos años después
y único ejemplo de crítica literaria que se da en la revista, alaba la
obra de Matheu porque en su protagonista, Marrodán primero, ve una
sátira de la personalidad de los políticos de ese tiempo e incorpora el texto
de Matheu a la labor regeneradora diciendo: «Así Dios conserve la
vida de hombre tan ilustre y de corazón tan sano para que presencie la
obra en que tanta parte tiene: el descrédito y ruina de la política personal;
la anulación del mangonero por el verdadero hombre de gobierno;
el fin de la intriga por el comienzo del orden».

Con todo, y pese al ímpetu que alentaba en la revista, esta desapareció
pronto. El número once publica una «Advertencia importante» de
la redacción, según la cual a partir del primero de abril se van a introducir
«reformas y mejoras importantísimas tanto en la parte artística de la
revista como en la literaria [...]; tales reformas harán de Aragón Ilustrado
el periódico más ameno y barato de cuantos en España se publican».
También anuncian la publicación de un folletín, La madeja, novela de
costumbres escrita por Alberto Casañal expresamente para Aragón Ilustrado,
que llevará ilustraciones. En el número del uno de abril no se
dejan notar las novedades técnicas, pero se publican las portadas de La
madeja. No aparece ninguna aclaración sobre el cierre de la revista, tampoco
lo encontramos en la prensa local. No obstante, cabe observar que
la empresa que publicaba la revista, Soteras y Monforte, ha sido objeto
de alguna transformación porque en el número once, en el que anuncia
las reformas, figura ya como propietaria Soteras y Cia. con la misma
sede de redacción y administración.

Efímera la vida de Aragón Ilustrado, pero importante el testimonio
de progreso y regeneración, de modernidad finisecular, que nos han dejado
estos doce números esmeradamente ilustrados, aunque la calidad de
su papel desdiga con la de aquellas revistas a las que emuló, y en su
amarillear de hoy nos transmita algo de ese regusto de lo provinciano
decimonónico, que casi nunca alcanzó las metas de renovación y adelanto
que se propuso.

__________________________________________________________
35) Cf. J. L. Calvo Carilla y Rosa M.ª Andrés Alonso, La novela aragonesa en el siglo XIX, Zaragoza,
Guara, 1984, pp. 108-122, y también Pablo-Jesús López Albaiceta, «Aproximación a la vida y
obra de José María Matheu», Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, LXV (1989), pp. 215-269.
____________________________________________________________

PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

FICHA TÉCNICA DE ARAGÓN ILUSTRADO

Título: Aragón Ilustrado. Semanario artístico-literario.

Periodicidad: semanal. Excepto entre el número once y doce, pues
este último se publicó el primero de abril de 1899 en lugar del 18 de
marzo.

Domicilio: redacción y administración en Independencia 29.

Fundación: proyecto empresarial de los talleres de fotograbado de
Soteras y Monforte. El número uno apareció el 1 de enero de 1899.

Desaparición: en el número doce se interrumpe esta publicación sin
que se hagan alusiones a dificultades económicas o de otro tipo. El último
número apareció el 1 de abril de 1899.

Tamaño: 28,7 x 20,8.

Páginas: sin numerar. Contando las cubiertas tiene las siguientes
páginas:

núm. 1: 12 páginas.

núm. 2: 16 páginas.

núms. 3 al 12: 14 páginas.

Ilustraciones: todas en texto. Litografías y fotograbados en negro y
en color.

Precio: el número suelto 15 cts., atrasado 25 cts.

Suscripciones en Zaragoza: 1,90 pts. (trimestre); 3,75 pts. (semestre);
6,75 pts. (año). Suscripciones en provincias: 2,40 pts. (trimestre);
4,75 pts. (semestre); 8,75 pts. (año).

Director: Alberto Casañal Shakery.

Colaboradores y firmas: vid. el «Índice».

Tipo de publicación: ilustrada y artística; reproduce cuadros y obra
gráfica de los pintores aragoneses del momento; recupera fotográficamente
bellezas monumentales aragonesas; reproduce caricaturas y chistes
gráficos. Es una publicación literaria: los textos publicados son
mayoritariamente cuentos y poemas. Ideológicamente es una revista
regionalista y regeneracionista.

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36) El presente modelo de «Ficha técnica» es una propuesta metodológica del hispanista francés
Jean François Botrel que tomo, en su forma concreta de aplicación, de M.ª Dolores Albiac, «Regeneracionismo
y literatura en la revista Cultura Española (1906-1909)», La España de la Restauración.
Política, economía, legislación y cultura, Madrid, Siglo XXI, 1984, pp. 489-532. Conste mi agradecimiento
a ambos.
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M.ª ÁNGELES NAVAL

Directores: la revista no refleja la existencia de jefes de sección.
Los tres pilares de la revista fueron, no obstante Alberto Casañal, Juan
Moneva y Juan-José Gárate.

Secciones: Aragón Artístico y Monumental (bajo la cabecera, reproducción
de una fotografía con un pie descriptivo). Sección fija.

Paella zaragozana (crónica semanal firmada por «El señor de Alfocea
», Alberto Casañal). Sección fija a partir del número dos y hasta el
número doce.

Relatos, poemas (sin nombre de sección). Sección fija.

Chistes gráficos (sin nombre de sección). Sección frecuente.

Pasatiempos (jeroglíficos, charadas). Sección fija.

Cabos sueltos (correspondencia, prosa o verso con o sin firma). Sec


ción miscelánea frecuente.

Reportajes (sin nombre de sección). Sección frecuente.

Aragoneses ilustres (caricatura de Ibáñez con un pie en verso sin fir


ma). Sección frecuente.

Mujeres Artistas (fotografía de las artistas que pasan por Zaragoza).
Práctica habitual de las revistas ilustradas que sólo aparece en una
ocasión en esta revista.

Cuadros célebres (reproducción de un cuadro aragonés famoso).
Sección esporádica.

Arte moderno (reproducción de un cuadro de un joven pintor). Sólo
en una ocasión.

Publicidad (en la segunda página, publicidad ilustrada con fotograbados
sobre fotografías de Coyne. Las últimas páginas van destinadas a
este fin, dependiendo el número de estas del de anunciantes, pues no
todos lo números dedican la misma cantidad de páginas finales a los
anuncios). Sección fija.

Biblioteca: Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Zaragoza. Signatura 100-149. Faltan las cubiertas del número
diez, que se han obtenido de la colección de la Biblioteca «José
Sinués».

ÍNDICE DE AUTORES Y TEXTOS

Aguado Arnal, Francisco

«Fragmento» 1 (1-1-1899).
«Dos sonetos. La Dolores. Buen provecho», 4 (21-1-1899).



PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Aramburo, Aureo

«El tren mujer», 6 (4-2-1899).

Barcelona, Juan Pedro

«¡Rediez, qué juada!», 11 (11-3-1899).

Baselga Ramírez, Mariano

«Deo gratias», 1 (1-1-1899).
«El último libro de Matheu. Marrodán primero», 7 (11-2-1899).
«El por qué de la Asamblea de Productores», 8 (18-2-1899).


Berdejo, Mariano

«Humoradas», 3 (14-1-1899).
«Repatriado», 7 (11-2-1899).
«Cantares», 12 (1-4-1899).

C: Véase Alberto Casañal Shakery.
Casañal Shakery, Alberto


«Año Nuevo, vida nueva», 1 (1-1-1899).
«Cómo se hace el azúcar», 1 (1-1-1899).
«Juguetes», 2 (7-1-1899).
«Paella zaragozana», 2 (7-1-1899).
«La luna en peligro (cuento baturro)», 3 (14-1-1899).
«Paella zaragozana», 3 (14-1-1899).
«Paella zaragozana», 4 (21-1-1899).
«Paella zaragozana», 5 (28-1-1899).
Romance sin título, 5 (28-1-1899).
«Cantares (del libro Cantares baturros)», 4 (21-1-1899).
«Después del estreno», 6 (4-2-1899).
«Paella zaragozana», 6 (4-2-1899).
«Paella zaragozana», 7 (11-2-1899).
«Cantares Baturros. Del libro de este título próximo a publicarse», 7


(11-2-1899).

«El último baile», 10 (3-3-1899).

«Paella zaragozana», 10 (3-3-1899).

«Escenas del mercado», 11 (11-3-1899).
«Paella zaragozana», 11 (11-3-1899).

Casañal, Dionisio

«El Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza (fragmento de
la memoria leída en este Centro por su presidente el día 15 de enero
de 1899)», 8 (18-2-1899).

Cavia, Mariano de

«Crueles enigmas», 12 (1-4-1899).

Celorrio, Sixto

«La Patrona de mi pueblo», 2 (7-1-1899).
«Cuento Baturro», 5 (28-1-1899).

Costa, Joaquín

«Mesianismo», 8 (18-2-1899).

El señor de Alfocea: véase Alberto Casañal Shakery.

Ester Rubira, Emilio

«Cantares», 2 (7-1-1899).
«Cantares», 11 (11-3-1899).

Fabiani, Juan

«Fruslerías» 3 (14-1-1899). Se trata de una partitura.
«¿Me conoces?», 10 (3-3-1899).

Fernández Escrivá, Alfredo

«Cantares», 12 (1-4-1899).

Foz B. de Quirós, Manuel

«Cantares», 11 (11-3-1899).

Galán, Gabriel

«La electricidad», 2 (7-1-1899).
«El inventor y el descubridor», 9 (25-2-1899).


Gascón Marín, José

«Una consulta», 3 (14-1-1899).

Gimeno Rodrigo, Joaquín

«La Asamblea de Productores», 8 (18-2-1899).


PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Lapuerta, A. ??????

«Vals Mignon», 10 (3-3-1899).

Lasala Llanas, Manuel de

«El principio de autoridad (cuento baturro)», 7 (11-2-1899).

Lassa, Manuel ??????

«El río Piedra», 11 (11-3-1899).

López Marín, Ernesto

Un romance sin título, 10 (3-3-1899).

Lozano, Enrique

«La hija de la muerta», 2 (7-1-1899).
«Héroes anónimos», 5 (28-1-1899).

Maestre, Rogelio ?????

«Cantares», 3 (14-1-1899).

Martínez Lecha, Julio

«¡Quién lo creyera!», 6 (4-2-1899).
«La vida vulgar», 7 (11-2-1899).
«¡Calaverón!», 10 (3-3-1899).

Mata Rodríguez (Dominguez ? ), Pedro

«En el real», 10 (3-3-1899).

Mompeón Motos, Antonio

«Amor que mata amor», 4 (21-1-1899).

Moneva y Puyol, Juan

«Los papeles», 1 (1-1-1899).
«La verdad», 2 (7-1-1899).
«Otelo», 3 (14-1-1899).
«El concierto universal», 4 (21-1-1899).
«A nueve cuadernas», 5 (28-1-1899).
«Panacea o el Doctor Saturno», 6 (4-2-1899).
«Cantares», 7 (11-2-1899).
«Don Bruno Solano», 9 (25-2-1899).
«El pintor de santos», 11 (11-3-1899).


Olmedo, Ricardo

«Cantares», 7 (11-2-1899).

Royo Villanova, Luis

«Gargantúas», 12 (1-4-1899).

Sola, Alfonso de

«De la tierra (soneto)», 4 (21-1-1899).
«Infeliz Neptuno», 9 (25-2-1899).

Solano, Bruno

«La Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Fragmento del discurso leído
en la solemne inauguración del curso de la Escuela de Artes y
Oficios de 1898 a 1899 por el Director de la misma, Dr. Bruno Solano
», 9 (25-2-1899).

Teixeira, Antonio

«Bronca», 1 (1-1-1899).
«Cuatro cosillas», 6 (4-2-1899).
«Mi esclavitud», 7 (11-2-1899).
«Un saludo a Blanco y Negro», 10 (3-3-1899).
«La cuestión social», 11 (11-3-1899).


Urbano García, Rafael

«La aparición de Rodríguez (de sus memorias íntimas)», 4 (21-1-1899).
«Oto-Müller y Cia.», 5 (28-1-1899).
«La venganza», 6 (4-2-1899).


Vicens, Gerónimo

«Juicio del año», 1 (1-1-1899).

Yanguás Alcayde, Agustín

«¿...?», 1 (1-1-1899).
«En el baile», 4 (21-1-1899).
«Bocetos», 10 (3-3-1899).
«La niña enferma», 12 (1-4-1899).


Yruela, José ?????

«Cantares», 11 (11-3-1899).


PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Zalabardo, José

«Epigrama», 4 (21-1-1899).

* Sin firma
«Página Goda», 4 (21-1-1899).
«Aragoneses ilustres. Luis Ram de Viu», 4 (21-1-1899).
«Aragoneses ilustres. Don Francisco Cantín», 5 (28-1-1899).
«Mujeres artistas. Luisa Fons», 5 (28-1-1899).
«Aragoneses ilustres. Luis Royo Villanova» 6 (4-2-1899).
«Aragoneses ilustres. Mariano Baselga», 10 (3-3-1899).
«Aragoneses ilustres. D. Ricardo Magdalena», 12 (1-4-1899).
«Misceláneas», 12 (1-4-1899).
«Un casino en Tauste (Boceto para un sainete)», 12 (1-4-1899).


ÍNDICE DE ILUSTRACIONES

Cantero, S. ?????

Jeroglífico, n.º 4.
Charada en acción, n.º 6.
Jeroglífico, n.º 7.

Gárate, Juan José

Aragón ilustrado (Cabecera de la revista en todos los números).
Ya empezamos... (Acuarela de Gárate), n.º 1, portada.
Cuadro de Gárate (sin título), n.º 1.
Los regalos de los reyes Acuarela de Gárate, n.º 2 (portada).
Escena de costumbres: la plaza de La Seo en el día de San Valero, n.º 5.
¡Castañas calientes! Cuadro de Gárate, n.º 6 (portada).
Sin título. Ilustración para «Cantares baturros», n.º 7.
Sin título. Ilustración para un romance de A. Casañal también sín título.


Ibáñez, José

Aragoneses Ilustres. Luis Ram de Viu, n.º 4.
Metamórfosis (Chiste gráfico), n.º 4.
¡Oh, el cinematógrafo! (Chiste), n.º 5.



Aragoneses Ilustres. D. Francisco Cantín, n.º 5.
Cómo se hace una cama. Rótulo para un reportaje firmado por X, n.º 6.
Una broma pesada (Historieta muda), n.º 6.
Un cuento terrible (Historieta), n.º 7.
Lo de todos los años. Carnaval de 1899, n.º 10.
Aragoneses Ilustres. Mariano Baselga Ramírez, n.º 10.
Bronca de carnaval, n.º 10.
Historieta Muda, n.º 11.
Escenas del mercado (rótulo e ilustración para un cuento de Casañal),


n.º 11.
Metamórfosis, n.º 11.
Aragoneses Ilustres. D. Ricardo Magdalena, n.º 12.
Sin título. Ilustración de «Cuento baturro», n.º 5.
Sin título. Ilustración de «El último baile», n.º 10.

Lasuén, Dionisio ?????

Hastío, n.º 10.

Ramón Navarro, M.

Apuntes de Zaragoza, n.º 7.

Ros, Ramiro

sueño de Reyes, n.º 2.
Patente de invención (Caricaturas de R. Ros), n.º 3.
Sin título: ilustración de «La patrona de mi pueblo», n.º 2.


Sustancias (¿S. Cantero?)
Jeroglíficos, n.º 1, n.º 2.
Frase hecha, n.º 3.
Jeroglífico, n.º 11.


Vila Prades, J.

¡Año Nuevo. Vida nueva! Rótulo e ilustración para un romance de A.Casañal, n.º 1.
Las de mejor aroma. Cuadro de Vila Prades, n.º 3 (portada).
Agua a domicilio. Cuadro de Vila Prades, n.º 3 (portada).
Quiere V. un roscón, señorito (Cuadro de Vila Prades), n.º 5 (portada).

PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Secreto a voces (Cuadro de Vila Prades), n.º 7 (portada).
A la Asamblea de Productores y Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza, n.º 8 (portada).
A orillas del Ebro (Cuadro de Vila), n.º 9 (portada).
Sin título: ilustración de «Deo Gratias», n.º 1.
Sin título: ilustración de «Los papeles», n.º 1.
Sin título: ilustración de «La verdad», n.º 2.
Sin título: ilustración de «Una consulta», n.º 3.
Sin título: ilustración de «Otelo», n.º 3.
Sin título: ilustración de «Amor que mata amor», n.º 4.
Sin título: ilustración de «Después del estreno» de Alberto Casañal, n.º 6.
Sin título: ilustración de «Bocetos», n.º 10.

Zuera, A.

Feliz Año (chiste gráfico), n.º 1.
Cantares. Rótulo e ilustración para unos cantares de A. Casañal, n.º 4.
Sin título: ilustración de «La luna en peligro (cuento baturro)», n.º 3.


* Sin firma
n.º 1: Ilustración de «Juicio del año».
Rótulo de «Cómo se hace el azúcar».

n.º 2: Rótulo de «paella zaragozana» (en todos los números).
Ilustración de «Juguetes».
Ilustración de «La hija de la muerta» (¿Vila Prades?).
Máquina de mil caballos de fuerza construida por la casa L’Eclairage
Electrique representada en España por los Señores Palacios y García.


Ilustración de «La electricidad».

n.º 3: Reproducción de una partitura de Juan Fabiani enmarcada en una
greca.


n.º 4: Los primeros compases (reproducción de un fragmento de la partitura
de Página Goda, ópera de Eduardo Viscasillas).


Ilustración de «El concierto universal», (¿Vila Prades?).

n.º 5: Ilustración de «Héroes anónimos» (¿Vila Prades?).


Ilustración de «A nueve cuadernas» (¿Vila Prades?).

Ilustración de «Oto-Müller y Cia.». Rótulo e ilustraciones (¿Vila Prades?).


n.º 6: Ilustración de «Panacea o el Doctor Centeno» (¿Vila Prades?).
Ilustración de «¡Quién lo creyera!» (¿Vila Prades?).

n.º 7: Ilustración de «El principio de autoridad (Cuento baturro)» (¿Vila
Prades?).


n.º 8: Llegada a la Estación del Norte de la Cámara Agrícola del Alto
Aragón.


n.º 9: Ilustración de «Infeliz Neptuno».

n.º 10: Ilustración de «Calaverón».
Gente conocida, (¿Ibáñez?).
¿Me conoces?, (¿Ibáñez?).


n.º 12: Ilustración de «La niña enferma» (¿Vila Prades?).


REPRODUCCIONES DE CUADROS

Gárate, Juan José

¡Qué se ahoga! Cuadro de Gárate, n.º 3.
Prisión de Antillón, n.º 5.
Cuadro de Gárate (sin título), n.º 12.
Arte Moderno. Cuadro de Gárate (sin título), n.º 7.
Los dos amigos (Retrato de la niña Flora Barril), n.º 11 (portada).


Pallarés, J.

Su último amor. Cuadro de Pallarés, n.º 4.

Portugalete (Cuadro de Pallarés. Propiedad de D. C. Sancho), n.º 12
(portada).

Pradilla, Francisco

Don Alfonso I, n.º 6 (sección de Cuadros célebres).

Unceta, Marcelino

Apunte de Unceta (sin título), n.º 12.


PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

FOTOGRAFÍAS DE LUGARES Y MONUMENTOS

Azucarera de Aragón. Vista interior (Zaragoza). Cuatro fotografías,
n.º 1.

Aragón Artístico y Monumental. Vista de Huesca desde la Alameda

(Huesca), n.º 2.

Aragón Artístico y Monumental. Castillo románico de Loarre, avanzada para la reconquista de Huesca (Loarre, Huesca), n.º 3.

Vistas tomadas de los grandes talleres de electricidad y maquinaria de
los Señores Palacios y García (Zaragoza). Dos fotografías, n.º 2.

Gruta del artista (Monasterio de Piedra). Fotografía del Sr. Beltrán

(Zaragoza), n.º 4.

Aragón Artístico y Monumental. Valle del Gállego (Alto Aragón). Vista
de Escarrilla (Escarrilla, Huesca), n.º 5.


Convento de Sigena (Dormitorio antiguo de las religiosas) (Villanueva
de Sigena, Huesca), n.º 6.


Vista interior de los talleres para la fabricación de camas, de D. Miguel
Irisarri (Zaragoza), n.º 6.
Grupo de obreros en el momento de recoger el hierro fundido (Zaragoza),
n.º 6.
Gran galería de camas en la fábrica del Sr. Irisarri (Zaragoza), n.º 6.
Aragón Artístico y Monumental. Santuario de Nuestra Señora de Salas

(Huesca), n.º 7.
Primera sesión celebrada por la Asamblea de Productores (de fotografía
del Sr. Escolá) (Zaragoza), n.º 8.
Centro Mercantil de Zaragoza: Escalera principal. Salón café. Salón de
tresillos. Salón de billares. Patio del Casino Mercantil (Zaragoza),
n.º 8.

Aragón Artístico y Monumental. Vista de Monzón y del Castillo de los
Templarios (Monzón, Huesca), n.º 9.


Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza: Clase de pintura sobre vidrio
y cerámica. Taller de electricidad. Taller de Montaje y ajuste. Clase
de dibujo geométrico a mano alzada. Clase de química. Clase de
física. Taller de cerrajería. Clase de modelado y vaciado. Clase de
colorido aplicado a la ornamentación. Clase de dibujo de adorno
y figura, n.º 9 (fotografías).


M.ª ÁNGELES NAVAL

Aragón Artístico y Monumental. Monasterio de Sigena (Retablo de alabastro
de un altar del claustro) (Villanueva de Sigena, Huesca),
n.º 11.


El río Piedra. Fotografía sin título del Sr. Beltrán, n.º 11.

Vista del nuevo puente de Hierro sobre el Ebro, n.º 11.

Instantáneas de Zaragoza, n.º 11.

Monasterio de Sigena (Ingreso románico construido por D. Jaime el

conquistador), n.º 12.

Facultad de Medicina y Ciencias (Zaragoza), n.º 12.

FOTOGRAFÍAS Y CARICATURAS DE PERSONAJES

Aliacar, Miguel, n.º 8 (fotografía).
Andrés, Hilario, n.º 8 (fotografía).
Baselga Ramírez, Mariano, n.º 10 (caricatura por Ibáñez, Sección e Aragoneses Ilustres).
Cantín, Francisco, n.º 5 (caricatura por Ibáñez. Sección de Aragoneses Ilustres).

Casañal, Dionisio, n.º 8 (fotografía).

Centro Mercantil Industrial y Agrícola, n.º 8 (fotografía de grupo: el per sonal y la junta del Centro).

Corella, Santiago, n.º 8 (fotografía).

Fons, Luisa, n.º 5 (fotografía. Sección de Mujeres Artistas).

Forés, José, n.º 8 (fotografía).

Fortis Cabarret, José, n.º 8 (fotografía).

García Julián, Agustín, n.º 8 (fotografía).

Gimeno Rodrigo, Juan, n.º 8 (fotografía).

Lafuerza, Vicente, n.º 8 (fotografía).

Liria, Pedro, n.º 8 (fotografía).

López, Ángel, n.º 8 (fotografía).

Magdalena, Ricardo, n.º 12 (Caricatura por Ibáñez. Sección de Aragoneses Ilustres).

Ortigas, Pedro, n.º 8 (fotografía).

Portolés, Antonio, n.º 8 (fotografía).


PROGRESO REGIONAL Y NUEVAS FÓRMULAS PERIODÍSTICAS EN ARAGÓN ILUSTRADO

Ram de Viu, Luis, n.º 4 (caricatura por Ibáñez. Sección de Aragoneses Ilustres).


Rivera, Juan, n.º 8 (fotografía).

Romeo, Alfredo, n.º 8 (fotografía).

Royo Villanova, Luis, n.º 6 (Caricatura de Ibáñez. Sección de Aragoneses Ilustres).

Serrano Franquini, Manuel, n.º 8 (fotografía).

Solano, Bruno, n.º 9 (fotografía).

Suso, Mariano, n.º 8 (fotografía).

Viscasillas, Eduardo, n.º 4 (fotografía).


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